
El Audi R8 es un cupé biplaza con motor central trasero de 420 CV, bastidor de aluminio y tracción total. Tiene un tamaño parecido a un Lamborghini Gallardo o a un Porsche 911 Turbo. Está a la venta desde 121.100 € con cambio manual y 129.200 € con cambio automático.
Un BMW M6 Coupé cuesta 124.600 €, con un motor de 507 CV. En el precio de partida del R8 no están incluidos elementos como el navegador, el cargador de discos o la conexión «Bluetooth» para el teléfono.
Uno de los elementos más llamativos que recientemente Audi ha introducido al R8 son unos faros con diodos luminosos para las luces de cruce, las carretera y los intermitentes. Esta opción tiene un precio de 4.560 € (más información)
Audi ha hecho con el R8 un cupé con unas cualidades dinámicas muy convincentes. Por la respuesta de su motor y por la puesta a punto del chasis, es una de los referencias entre los cupés deportivos de un precio similar.
La estabilidad del Audi R8 está a un nivel sorpredente y también transmite una sensación de seguridad que difícilmente tienen los coches hechos para ser tan rápidos en curva.
Un Porsche 911 es claramente más exigente con el conductor y sólo me parece superior que el R8 por su extraordinaria capacidad de frenada. Un BMW M6 es un cupé de lujo, puede ser más rápido en una recta, pero está lejos de ser un deportivo como el Audi R8.![]()
Lo peor del Audi R8 es su cambio de marchas manual (de seis velocidades, con un embrague bidisco), porque en ocasiones las marchas entran con dificultad. Si el cambio no tuviera rejilla y el pomo fuera menos agresivo con la mano del conductor, quizá las cosas mejorarían mucho.
Una alternativa puede ser la versión del R8 con cambio automático «R-Tronic»; cuesta 8.100 € más y tiene mandos secuenciales en la palanca y en el volante. Este cambio automático es una variante motorizada del manual, no es un cambio de doble embrague como el «S-Tronic» de otros modelos de Audi («DSG» en Volkswagen).
Los frenos del R8 cumplen, pero al menos en nuestra unidad de pruebas, ni tenían un tacto especialmente bueno, ni obtuvimos distancias muy cortas de frenado. En km77.com hemos probado el R8 con frenos de serie; en opción hay unos cerámicos (11.200 €) que nos sabemos qué resultado dan.
El motor del R8 es muy bueno desde el punto de vista de las prestaciones y de la respuesta al acelerador. Es un motor de giro rápido (sube de régimen con fuerza hasta más de 8.000 rpm), pero a casi cualquier régimen sorprende porque tiene una respuesta muy directa y contundente al acelerador, que lo hace muy agradable de utilizar. El inconveniente que tiene este coche es que tiene un consumo muy alto, incluso a ritmo moderado por autopista. Más impresiones de conducción.
El Audi R8 tiene muchos inconvenientes para un uso cotidiano en ciudad porque la carrocería apenas deja visibilidad en algunos ángulos y necesita mucho espacio para girar. Tiene dos plazas y un maletero pequeño y poco aprovechable.
Dentro de lo espectacular de su carrocería, tiene sitio de sobra para dos ocupantes, incluso de talla alta, y el acceso o salida del interior sólo están limitados porque los asientos están muy cerca del suelo (las puertas son suficientemente grandes).
No es insoportable para viajar a un ritmo normal, pero la suspensión es dura y llega al interior una gran cantidad de ruido de origen diverso (motor, rodadura y aerodinámica). Como cupé de lujo para viajar cómodamente, el R8 es inferior a cualquier BMW Serie 6 y a cualquier cupé de Mercedes-Benz (salvo el SLR, que no he probado).

